Los EPIs (Equipos de Protección Individual) son la última barrera entre el trabajador y el riesgo. La obligación de suministrarlos, mantenerlos y velar por su uso recae sobre el empresario por mandato directo del Real Decreto 773/1997, y su incumplimiento es una de las infracciones más sancionadas por la Inspección de Trabajo en el sector construcción. Este artículo recoge qué obliga la norma y cómo escoger correctamente.
RD 773/1997: obligaciones del empresario
El Real Decreto 773/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización de equipos de protección individual, traspone la Directiva 89/656/CEE. Sus obligaciones clave para el empresario son:
- Evaluación previa de riesgos: identificar los riesgos que no han podido eliminarse mediante medidas técnicas u organizativas. Solo entonces se recurre al EPI.
- Elección del EPI adecuado: debe proteger frente al riesgo concreto, sin generar nuevos riesgos y ser ergonómicamente compatible con el trabajador.
- Suministro gratuito: el coste no puede repercutirse en el trabajador.
- Información y formación: instrucción sobre uso, conservación y limitaciones del EPI, documentada y firmada.
- Conservación y reposición: mantenimiento adecuado y sustitución cuando pierda eficacia.
- Vigilancia del uso: el empresario debe garantizar que se utiliza efectivamente. La tolerancia a su no uso constituye infracción grave.
EPIs básicos en obra
En prácticamente cualquier obra de construcción son exigibles:
- Casco de protección (EN 397): obligatorio en toda zona con riesgo de impacto por caída de objetos o golpe contra estructuras. Sustituir tras impacto, aunque parezca íntegro, y como máximo cada 5 años.
- Calzado de seguridad (EN ISO 20345): con puntera resistente (S1, S1P, S3 según el entorno). En obra húmeda o con clavos, mínimo S3 (plantilla antiperforación y suela hidrocarbonada).
- Guantes de protección: EN 388 para riesgos mecánicos; EN 374 para riesgos químicos. Elegir el nivel según el trabajo (manipulación de hormigón, corte, soldadura, etc.).
- Protección ocular (EN 166): gafas o pantallas faciales con marcado adecuado al impacto, polvo o radiación.
- Ropa de alta visibilidad (EN ISO 20471): clase 2 o 3 cuando se trabaja cerca de tráfico rodado o maquinaria en movimiento.
EPIs específicos según riesgo
Existen EPIs cuya obligatoriedad depende del puesto y la tarea:
- Protección auditiva (EN 352): obligatoria cuando el nivel diario equivalente supera 80 dB(A); se exige uso efectivo a partir de 85 dB(A).
- Protección respiratoria (EN 149 para mascarillas FFP, EN 140/143 para semicaretas con filtro): elegir filtro según contaminante (polvo, gases, vapores, aerosoles).
- Protección frente a caídas de altura (EN 361, EN 354, EN 355): arnés anticaídas, elementos de amarre con absorbedor de energía y línea de vida o punto de anclaje certificado para trabajos a más de 2 metros.
- Protección frente a riesgo eléctrico (EN 60903 para guantes, EN ISO 20345 con resistencia eléctrica): indispensable en intervenciones en BT y AT.
- Protección térmica y química: ropa ignífuga (EN ISO 11612) en soldadura, ropa frente a agentes químicos (EN 13034, EN 14605).
Criterios de selección: por riesgo, no por precio
El error más común es comprar el EPI más barato que parece cumplir. La normativa exige seleccionar el adecuado al riesgo evaluado, no el genérico. Algunos criterios:
- Comprobar categoría del EPI (I, II, III según UE 2016/425): los de categoría III (riesgo mortal o irreversible) requieren control de producción por organismo notificado y formación específica de uso.
- Verificar la norma armonizada aplicable y el nivel de prestaciones (ej. en guantes, EN 388:2016 indica niveles 0–4 o A–F en abrasión, corte, rasgado, perforación, corte ISO).
- Revisar la fecha de fabricación y caducidad: cascos, arneses y ciertos guantes degradan con el tiempo, incluso sin uso.
- Garantizar compatibilidad entre EPIs (casco con auriculares, gafas con mascarilla) para evitar que el operario renuncie a alguno.
Marcado CE y Reglamento UE 2016/425
Desde abril de 2018, los EPIs se rigen por el Reglamento UE 2016/425, que sustituye a la Directiva 89/686/CEE. Aspectos clave:
- Marcado CE obligatorio en el producto y, para categoría III, el número del organismo notificado tras el CE.
- Declaración UE de conformidad firmada por el fabricante, accesible en su web o entregada con el producto.
- Folleto informativo del fabricante en español, con instrucciones de uso, conservación y limitaciones.
- Trazabilidad: lote o número de serie identificable en cada EPI.
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